
QUÉ ES LA DEPRESIÓN
La depresión (Trastorno de estado de ánimo) es la presencia de un estado de ánimo bajo mantenido en el tiempo. Este estado de ánimo incide en la interpretación negativa del pasado, dificultad en la vida del día a día (cansancio, desmotivación, aislamiento en la relación interpersonal, perdida de respuesta motivadora a los estímulos que habitualmente animaban al paciente,...) y visión pesimista del futuro.
CAUSAS DE LA DEPRESION
No existe una sola causa para la depresión. La depresión puede estar causada por uno o varios factores. Algunas personas tienen mayor probabilidad de tener depresión que otras. Hay diferentes razones que intentan explicar esta predisposición:
1. Herencia:
Existe un mayor riesgo de padecer de depresión clínica cuando hay una historia familiar de la enfermedad, lo que indica que se puede haber heredado una predisposición biológica.
Este riesgo es algo mayor para las personas con trastorno bipolar. Sin embargo, no todas las personas que tienen una historia familiar tendrán la enfermedad.
Además, la depresión grave también puede ocurrir en personas que no tienen ninguna historia familiar de la enfermedad. Esto sugiere que hay factores adicionales que pueden causar la depresión, ya sean factores bioquímicos, o ambientales que producen estrés, y otros factores psicosociales.
2. Factores Bioquímicos:
Se ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los trastornos depresivos. Se sabe, por ejemplo, que las personas con depresión grave típicamente tienen desequilibrios de ciertas substancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores. Además, los patrones de sueño, que se ven afectados por la bioquímica del organismo, son generalmente diferentes en las personas que tienen trastornos depresivos.
La depresión puede ser inducida o aliviada con ciertos medicamentos, y algunas hormonas pueden alterar los estados de ánimo. Lo que aún no se sabe es si el "desequilibrio bioquímico" de la depresión tienen un origen genético o es producido por estrés, por un trauma, o por una enfermedad física u otra condición ambiental.
3. Situaciones estresantes:
Muerte de un familiar próximo o de un amigo, una enfermedad crónica, problemas interpersonales, dificultades financieras, divorcio pueden ocasionar síntomas de depresión que sostenidos a lo largo del tiempo pueden desencadenar en una depresión clínica.
4. Estacionalidad - Trastorno afectivo estacional (SAD):
Se ha observado que hay personas que desarrollan depresión durante los meses de invierno, cuando los días se hacen más cortos.
Es posible que la reducción de la cantidad de horas de luz afecte el equilibrio de ciertos compuestos químicos en el cerebro, dando lugar a síntomas de depresión.
5. Personalidad:
Las personas con esquemas mentales negativos, baja autoestima, sensación de falta de control sobre las circunstancias de la vida y tendencia a la preocupación excesiva son más propensas a padecer de depresión.
Estos atributos pueden resaltar el efecto de las situaciones de estrés o interferir con la capacidad de enfrentarlas o reponerse de las mismas. Aparentemente, los patrones de pensamiento negativo típicamente se establecen en la niñez o adolescencia y van conformando a lo largo del tiempo un patrón de pensamiento depresivo.
SÍNTOMAS DEL TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR
No todos experimentan la depresión de la misma manera, los síntomas varían según las personas. La depresión puede ser calificada como leve, moderada o grave dependiendo de la cantidad y gravedad de sus síntomas.
Síntomas
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Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío" en forma persistente.
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Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
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Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
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Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
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Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación de estar "en cámara lenta."
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Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
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Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.
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Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer más de la cuenta y aumento de peso.
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Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
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Inquietud, irritabilidad.
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Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.
SINTOMAS DEL TRASTORNO AFECTIVO BIPOLAR
El trastorno afectivo bipolar produce cambios del ánimo patológicos de manía a depresión, con una tendencia a recurrir y a desaparecer espontáneamente. Tanto los episodios maníacos como los depresivos pueden predominar y producir algunos cambios en el estado de ánimo, o los patrones de cambios del estado de ánimo pueden ser cíclicos, comenzando a menudo con una manía que termina en una depresión profunda.
A algunas personas se las denomina cicladores rápidos porque su ánimo puede cambiar varias veces en un día. Otros presentan lo que se llama "estados mixtos", en donde los pensamientos depresivos pueden aparecer en un episodio de manía o viceversa. Cuando el trastorno afectivo bipolar se presenta en niños, generalmente aparece en su forma mixta.
Durante la fase depresiva el paciente presenta:
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Pérdida de la autoestima
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Ensimismamiento
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Sentimientos de desesperanza o minusvalía
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Sentimientos de culpabilidad excesivos o inapropiados
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Fatiga (cansancio o aburrimiento) que dura semanas o meses
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Lentitud exagerada (inercia)
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Somnolencia diurna persistente
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Insomnio
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Problemas de concentración, fácil distracción por sucesos sin trascendencia
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Dificultad para tomar decisiones
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Pérdida del apetito
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Pérdida involuntaria de peso
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Pensamientos anormales sobre la muerte
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Pensamientos sobre el suicidio, planificación de suicidio o intentos de suicidio
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Disminución del interés en las actividades diarias
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Disminución del placer producido por las actividades cotidianas
En la fase maníaca se presentan:
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Exaltación del estado de ánimo
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Aumento de las actividades orientadas hacia metas
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Ideas fugaces o pensamiento acelerado
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Autoestima alta
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Menor necesidad de dormir
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Agitación
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Logorrea (hablar más de lo usual o tener la necesidad de continuar hablando)
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Incremento en la actividad involuntaria (es decir, caminar de un lado a otro, torcer las manos)
Inquietud excesiva -
Aumento involuntario del peso
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Bajo control del temperamento
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Patrón de comportamiento de irresponsabilidad extrema
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Aumento en la actividad dirigida al plano social o sexual
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Compromiso excesivo y dañino en actividades placenteras que tienen un gran potencial de producir consecuencias dolorosas (andar en juergas, tener múltiples compañeros sexuales, consumir alcohol y otras drogas)
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Creencias falsas (delirios)
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Alucinaciones
Los síntomas maníacos y depresivos se pueden dar simultáneamente o en una sucesión rápida en la denominada fase mixta.
TRASTORNO DISTIMICO
Es un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos (a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona.
La característica esencial de este trastorno es un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos 2 años. Muchas personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
Síntomas
Las características asociadas al trastorno distímico son parecidas a las de un episodio depresivo mayor. Varios estudios sugieren que los síntomas más frecuentemente encontrados en el trastorno distímico son:
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sentimientos de incompetencia
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pérdida generalizada de interés o placer
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aislamiento social
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sentimientos de culpa o tristeza referente al pasado
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sentimientos subjetivos de irritabilidad o ira excesiva
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descenso de la actividad, la eficiencia y la productividad
